- El próximo 12 de agosto se podrá observar un eclipse solar desde gran parte del país, por lo que el CGCOO recomienda utilizar exclusivamente gafas homologadas para este tipo de acontecimientos y extremar las precauciones con los niños y con el uso de prismáticos, telescopios o cámaras.
- Aunque el eclipse haga que el Sol parezca menos brillante, la radiación solar sigue siendo capaz de producir lesiones irreversibles en la retina si se observa sin la protección adecuada.
- Utilizar exclusivamente gafas homologadas para eclipses solares. Las gafas de sol convencionales, aunque sean muy oscuras, no protegen frente a la intensa radiación presente durante la observación directa del Sol. Tampoco sirven radiografías, cristales ahumados, negativos fotográficos ni ningún otro método casero. Solo deben emplearse gafas o visores que cumplan la norma ISO 12312-2, adquiridos en establecimientos sanitarios de óptica, donde el ciudadano podrá recibir además el asesoramiento adecuado para su utilización.
- Comprobar el estado de las gafas antes de utilizarlas. Si presentan rayaduras, perforaciones, dobleces o cualquier deterioro, no deben emplearse. Ante cualquier duda sobre su estado o procedencia, es preferible no utilizarlas.
- Extremar las precauciones con prismáticos, telescopios y cámaras. Las gafas de eclipse no pueden utilizarse junto a estos dispositivos. Estos instrumentos concentran la radiación solar y pueden causar lesiones oculares graves en pocos segundos si no disponen de filtros solares específicos instalados correctamente.
- Optar por métodos de observación indirecta. Sistemas como la cámara oscura o la proyección estenopeica (pinhole) permiten proyectar la imagen del Sol sobre una superficie sin observarlo directamente, por lo que constituyen una de las alternativas más seguras y recomendables, especialmente en actividades educativas.
- Supervisar siempre a los menores. Los niños deben observar el eclipse bajo la vigilancia de un adulto para garantizar que utilizan correctamente las gafas homologadas y no miran directamente al Sol. En los más pequeños, la observación indirecta es la opción más segura.